Por Albania Camacho
“Una sociedad justa es una sociedad en la que no hay diferencia de derechos entre hombres y mujeres” Simone de Beauvoir.
El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, y la elección de esta fecha está profundamente ligada a la historia de las luchas obreras y feministas de finales del siglo XIX y principios del XX.
La conmemoración del 8 de marzo es importante para continuar avanzando en la conquista de los espacios de las mujeres debido a que vivimos en una sociedad patriarcal, sexista y machista en la que debemos continuar exigiendo nuestros derechos como seres humanos plenos porque la declaración universal de los derechos humanos (1948) no habla solo del hombre, habla también de la mujer. Es decir, somos portadoras de derechos humanos inalienables.
Desde la fundación de la república, las leyes inspiradas en el Código Civil francés (1804) colocaban a las mujeres en una posición de incapacidad legal, junto a menores de edad. Esto las excluyó de derechos básicos durante décadas. Sin embargo, la Constitución vigente de la Republica Dominicana cuando hace mención de los derechos de los ciudadanos no habla solo del hombre, también se refiere a la mujer.
Sin embargo, en nuestro país el 68.8% de las mujeres es víctima de violencia de género y como sociedad tenemos altos índices de feminicidios.
Además, las mujeres dominicanas aún enfrentan brechas salariales, menor acceso a puestos de liderazgo y condiciones laborales precarias en diferentes sectores en plena contradicción con la cantidad de mujeres que tenemos en las universidades del país.
La representación femenina en espacios de poder sigue siendo baja, lo que limita la capacidad de las mujeres de influir en políticas públicas que nos afectan directamente. ¿Cuántos ministerios del país en la actualidad se encuentran encabezados por mujeres?
El 8 de marzo nos sirve para reivindicar a la mujer en una sociedad que cada dia nos aparta, discrimina, acosa, violenta y excluye en los diferentes espacios y escenarios tanto de la vida publica como privada, generando innumerables brechas que nos han mantenido marginadas durante siglos.
El 8 de marzo debe servirnos para la reflexión social porque debemos ir más allá para que las mujeres podamos conquistar y reconquistar espacios dentro de la sociedad y de esta manera se puedan elaborar políticas públicas de protección y garantía a nuestros derechos para dejar de ser violentadas, asesinadas e invisibilizadas en una sociedad que en la actualidad nos discrimina y nos trata con desigualdad e inequidad social.