Informamos ante los trabajadores, el pueblo y sus organizaciones; ante las organizaciones fraternas, sobre la celebración exitosa recientemente del XI Congreso Nacional de nuestro partido, el cual sesionó bajo la divisa de “El partido, la lucha de la clase trabajadora, popular de masas y la revolución, es un asunto de conciencia revolucionaria”.
En un espíritu de entusiasmo y unidad revolucionaria, la sesión plenaria de nuestro máximo evento, fue desarrollada con la grata compañía de partidos hermanos de varios países, con los cuales compartimos experiencias de lucha en el espacio de la Conferencia Internacional de partidos y organizaciones marxista leninistas, en la cual nos reconfirmamos.
Puso en contexto las más recientes agresiones a Cuba y Venezuela, y reiteró la militancia en la solidaridad con estos países y pueblos hermanos.
Además de conocer y aprobar el informe político, el evento aportó una resolución política con varios componentes sobre la situación nacional e internacional, en la cual se pone énfasis en la situación nueva en proceso de configuración en el país y el mundo.
De acuerdo con su agenda, el congreso eligió el comité central y un nuevo secretario general, recayendo esta responsabilidad en el camarada Aquiles Castro
Aquiles Castro es un reconocido militante, militó en el MPD en los años de 1970, y fue parte de los iniciadores del PCT en 1980. Ha sido miembro del Comité Central desde hace 25 años, y en nombre del anterior Comité Central fue presentado al congreso por Manuel Salazar, anterior Secretario General desde 1994, y ponderado por Rafael Chaljub Mejía, quien también fuera Secretario General desde 1980 hasta 1994.
Con esta elección del camarada Aquiles Castro, el PCT confirma su estabilidad y unidad inquebrantables, garantía de la continuidad de la línea revolucionaria, en los principios del Marxismo- leninismo, por la lucha popular de masas, la revolución democrática antiimperialista en perspectiva al socialismo.
SOBRE LA SITUACIÓN NACIONAL
E INTERNACIONAL.
El XI congreso destacó que el regreso de la doctrina Monroe y el desarrollo del neofascismo, reclaman la movilización activa de todas las fuerzas revolucionarias y democráticas en nuestra región y todo el mundo.
EEUU vuelve a poner a esta parte del continente en el centro de sus pretensiones hegemonistas. Retoma el corolario principal de la doctrina Monroe: "América para los americanos", y en la creencia de los yanquis, de que ellos “son los americanos”.
Eso explica las intromisiones que están llevando a cabo en América Latina, las inusitadas amenazas contra varios países, la agresión a Venezuela, y la promoción del militarismo en el Caribe.
En ese contexto se ubica el renovado interés militar de los yanquis en Puerto Rico, y especialmente, el compromiso del presidente Luis Abinader con la política guerrerista y de hostilidad yanqui, expresado en la entrega de la base aérea de San Isidro y áreas del aeropuerto Peña Gómez de Las Américas, éste último una infraestructura civil ahora con fines militares.
Nuestro país está intervenido por contingentes militares norteamericanos. Esta afrenta a la soberanía nacional ocurre en un momento en que el conservadurismo, con ribetes neofascistas, crece por diversas partes del mundo, y está haciendo nido en la República Dominicana.
Aquí, las ideas conservadoras, negadoras de derechos democráticos y de justicia social, crecen junto a la xenofobia racista, la persecución a trabajadores inmigrantes haitianos; el rechazo a las tres causales bajo la promoción de cierto fundamentalismo doctrinal, y una labor sistemática de desmonte de símbolos y valores que siempre distinguieron la causa nacional, patriótica y democrática del pueblo dominicano.
Estamos entonces en una situación que nos convoca a unir y movilizar las reservas revolucionarias, patrióticas y democráticas, para defender la soberanía nacional, conquistar más derechos democráticos y libertades públicas, y cerrarle el paso al neofascismo.
La agresión yanqui a Venezuela se produce en un momento en que el capitalismo en su fase imperialista muestra su cara fascista, para recomponer la acumulación de capitales, en un contexto en que se produce un nuevo reordenamiento mundial con la emergencia de China como potencia mundial y del Bloque BRICS como contrapeso al orden financiero impuesto por los yanquis después de la segunda guerra mundial.
La agresión a Venezuela, el militarismo en el Caribe, y el incremento de medidas para estrangular a Cuba, deben ser observados en ese marco de un nuevo reordenamiento mundial económico, político y militar en curso.
En esa situación, la lucha en defensa de la soberanía nacional se conjuga con la lucha por más derechos democráticos y libertades públicas, cerrar el paso al conservadurismo fascistoide mediante la movilización consecuente de todos los sectores y fuerzas democráticas y revolucionarias nacional e internacional.
En este sentido, el impulso consecuente a la lucha de la clase trabajadora y popular de masas, es la tarea principal y más urgente del PCT.
PERSPECTIVAS DE UNA SITUACIÓN NUEVA EN EL PAÍS.
Llamamos la atención sobre la evolución y perspectiva de una situación política nueva en el país, la cual discurre sobre unos hechos sucesivos que impactan de manera importante en la sociedad, como el escandaloso acto de corrupción en SENASA, la entrega de la soberanía nacional a EEUU con las tropas acantonadas en la Base Aérea de San Isidro y el Aeropuerto Internacional Las Américas, con la consiguiente pérdida de apoyos al gobierno en sectores democráticos por esos hechos, entre otros factores en el escenario.
Ese lastre distancia del gobierno un segmento de la sociedad dominicana que históricamente ha formado parte de las reservas democráticas de la nación, apoyó electoralmente al PRM para sacar al PLD y que hoy se siente defraudado.
El gobierno actual, considerando sus dos períodos, está marcado por la friolera de más de cincuenta actos de corrupción a lo cual se agrega una actitud “cipaya”, de sumisión vergonzosa y sin precedentes a los designios norteamericanos.
Esa conducta del gobierno ha generado una situación en el país, en la cual asumir la defensa de la soberanía nacional y el impulso de ideales democráticos, son aspiraciones legítimas del pueblo que, como se ha demostrado en el pasado, sólo fructifican cuando son asumidas como “dos caras de una misma moneda”.
Todo esto y el contexto internacional referido más arriba, plantea a las fuerzas revolucionarias, democráticas, la pertinencia de arrimar hombros para trabajar hacia un compromiso político capaz de ofrecer una opción política ante la ciudadanía, fundada en el interés nacional y los derechos democráticos, por tanto, negadora del derrotero actual del PRM y al retroceso encarnado en la pesadilla peledeísta-leonelista.
Al confirmar los acuerdos de la III Asamblea Nacional, que califican que las posibilidades electorales del PCT están en el plano de algunos municipios y que ha dado a conocer al pueblo, la opinión pública, al movimiento democrático y las izquierdas; a partir de lo cual construir una participación electoral de mayores perfiles en el futuro;
Y EN ATENCIÓN A LA NUEVA SITUACIÓN POLÍTICA QUE COMIENZA A CONFIGURARSE, EL XI CONGRESO DECIDE QUE EL PARTIDO SALGA A TRABAJAR PARA CONSTRUIR UN COMPROMISO QUE PUDIERA SER HISTÓRICO, DE UNIDAD DE LAS RESERVAS DEMOCRÁTICAS, PATRIÓTICAS Y DE LAS IZQUIERDAS, ORGÁNICAS Y NO ORGÁNICAS, QUE PUDIERA PRESENTARSE COMO UNA OPCIÓN HACIA EL 2028, QUE DE ENTRADA MUESTRE QUE PUEDA SUPERAR EL EXIGUO DESEMPEÑO ELECTORAL QUE HASTA AHORA HEMOS TENIDO LAS IZQUIERDAS.
OPCIÓN QUE PUEDA SER PERCIBIDA POR EL PUEBLO CON POSIBILIDADES DE DISPUTAR EL PODER A LAS OPCIONES QUE HAN DOMINADO EL RÉGIMEN POLÍTICO; O AL MENOS INICIE UN PROCESO SOSTENIDO HACIA ESE FIN.
Se trata de responder a la necesidad del 2028; pero más, construir una participación electoral unitaria que trascienda y pueda desarrollar hacia nuevas coyunturas.
En esa perspectiva, el PCT está dispuesto a trabajar con interés y desprendimiento.
El Secretariado del PCT.