Por: Marta Mateo
Cada 8 de marzo, el calendario oficial intenta domesticar una fecha que nació del fuego y la huelga obrera. En la República Dominicana, esta domesticación se vuelve un insulto cuando choca con la realidad de las mujeres que habitan la ruralidad profunda. En las laderas de San José de Ocoa, específicamente en mi comunidad de Parra, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora no se celebra con flores; se conmemora con la reafirmación de una lucha que es, a la vez, de clase, de género y de territorio.
Como mujer que divide su vida entre el saber científico de la psicología y el cultivo de aguacates a campo abierto, puedo atestiguar que la mujer ocoeña es la columna vertebral de la producción nacional. Sin embargo, el sistema capitalista y patriarcal que rige nuestra estructura agraria persiste en invisibilidad nuestro sudor. La lucha por la tierra en Ocoa no es un brote espontáneo; es una herencia de coraje que hemos recibido de la Federación de Campesinos
, la Federación de Mujeres y otras organizaciones que históricamente pusieron el cuerpo para que hoy podamos hablar de dignidad campesina en la montaña.
El Latifundio del Patriarcado y la Deuda de la Tierra
En Parra y en todo el Maniel, la estructura de poder rural sigue siendo una herencia colonial. A pesar de que las mujeres somos las principales guardianas de la biodiversidad, el acceso a la propiedad legal de la tierra sigue siendo un privilegio mayoritariamente masculino. Esta exclusión es una herramienta de control económico: sin títulos, las mujeres quedamos fuera del crédito estatal, viéndonos obligadas a enfrentar solas, esta problemática.
Desde el Movimiento de Mujeres Trabajadoras, reivindicamos que la Reforma Agraria Integral debe ser incluyente. No basta con el reparto de parcelas; se trata de desmantelar la lógica que dicta que la tierra es masculina y reconocer legalmente a quienes la trabajamos con conciencia ecológica. Producir a campo abierto no es solo un desafío técnico; es un acto de resistencia política contra un sistema que nos prefiere dependientes y calladas.
Organización Popular: El Legado de las Federaciones
Frente a la desidia estatal, la respuesta histórica de Ocoa ha sido la organización popular. Siguiendo el ejemplo de lucha de la Federación de Campesinos y la Federación de Mujeres, hoy el Movimiento de Mujeres Trabajadoras levanta las mismas banderas con nuevos bríos. Somos mujeres multidimensionales que rompemos el estereotipo que separa la labor intelectual del trabajo agrícola. Ambos son pilares para el desarrollo de nuestra comunidad.
Nuestras asociaciones son escuelas políticas donde se discute desde la técnica de siembra hasta la prevención de los feminicidios. Este 8 de marzo, saludamos a la campesina de todo el mundo en especial las de parra que di día se levantan con el canto del Gandul verde y el conuco Parra y de toda Ocoa que, con la azada en una mano y la conciencia en la otra, construye el socialismo desde abajo.
¡Vivan las mujeres de Ocoa en lucha! ¡Vivan la Federación de Campesinos y la Federación de Mujeres! ¡Por la tierra, el pan y la dignidad!