Por Rafael Pineda*
Ninguna persona es una isla por sí mismo La muerte de cualquier hombre me afecta
porque me encuentro unido a toda la humanidad.
John Donne.
Maximiliano Gómez
a quien también llamaban El Moreno murió en una casa de Bruselas ahogado en monóxido de carbono Alguien cerró las puertas
y quebró los oleoductos mientras él dormía
Su compañera en la lucha y en el destierro
también agonizó envenenada
¿Quién pagó la recompensa?
¿Quién contrató a los sicarios?
Amín Abel
la mejor promesa de la patria el perspicaz
el que comía matemáticas
y almorzaba con ciencias aplicadas murió de un balazo en la nuca
cuando bajaba esposado las escaleras de su casa
¿Quién dio la orden al que apretó el gatillo?
Una tarde
cuando ya moría el crepúsculo de un invierno que se iba Orlando Martínez
el iluminado de ojos microscópicos
el que leía a los clásicos hasta en las noches sin luz fue emboscado en la universidad
Cayó abatido
en el mismo instante en que moría el sol
¿En qué despacho se discutió el plan?
¿Quién pagó el dinero a los sicarios?
Otto Morales
el de la praxis social
el ser humano espiritual y franco
fue atacado en los altos de un edificio en la capital y ejecutado en el interior de un carro militar
Su mujer murió descuartizada sus hijos huyeron al exilio
y vivieron el resto de los días horrorizados
¿Quién era el que los perseguía?
Guido Gil
periodista y organizador de obreros desapareció en los cañaverales del este
¿Quién fue el último que lo vio caminando hacia la muerte?
Tito Montes
el perseguido invisible fue abatido allá en el Sur
entre cultivos de arroz y naranjales Dicen los lugareños
que su caída desató
un interminable vendaval de truenos y relámpagos y durante meses no pudieron conciliar el sueño
¿A quién obedecieron sus persecutores?
El ejército la policía la marina la aviación emboscaron y mataron a Los Palmeros Eran cuatro
cuatro muchachos
cuatro hombres con sangre de un millón de Duarte y Luperón
eran solamente cuatro
llevaban en las venas sangre de mil mil Sánchez y mil Caonabo
¿Quién dio la orden
para que esta sangre de un millón corriera en los acantilados?
Tulio Rafael Rivas
se desangró en la cárcel
cuando le arrancaban la piel de la cara y el cuero cabelludo
Utilizaron leña del campo para molerle la cabeza
y llevaron el cuerpo a donde todavía es buscado por amigos y parientes
¿Cuál fue la bestia que abrigó esta acción?
«Gladys esto es para hombres» escribió Henry Segarra
en los muros de una celda
allá en el extremo norte de la media isla Más de cuarenta años pasaron
sin que se haya vuelto a saber de él
¿Quién ordenó guardar silencio para siempre?
¿Y Narcisazo?
El demócrata fiel
Dicen de él que se suicidó en la sombra atormentado por el dolor de estómago después de una ferviente noche defendiendo los derechos del hombre Se ató a una piedra
y dicen sus amigos de entonces
que se lanzó de cabeza al fondo del mar
¿Ninguno lo ayudó?
Caamaño el héroe grande el Bolívar de la patria chica expiró en la montaña
con un disparo de fusil en la frente cuando estaba herido y apresado
¿Quién dio la orden?
¿Por qué tantas muertes?
Son tantas las preguntas
de este necio que leyó la historia.
Nota el autor es un periodista de San Juan de la Maguana, fue diplomático en Uruguay y
columnista de El Nacional.